Si vives en una casa o piso y has empezado a mirar alarmas, ya habrás visto que cada compañía te dice cosas distintas. Te explicamos qué tipo de alarma encaja con tu vivienda, qué cuotas son razonables y cuáles esconden permanencia, y te ponemos en contacto con instaladores homologados de tu zona.
Detección perimetral, exterior y zonas comunes. Lo más sensible son ventanas, puertas de garaje y patio trasero. Te avisamos qué cubrir y qué no necesitas.
Suele bastar con detector en puerta de entrada y volumetría en zonas comunes. No te dejes vender una instalación de chalet en un piso de 70 m².
Aquí la conexión a central es casi obligatoria: la casa pasa muchas horas vacía. Conviene también añadir verificación por imagen para evitar desplazamientos en falso.
Para inmuebles desocupados temporalmente, con riesgo de okupación. Puerta antiokupa + alarma básica suele ser la combinación que pedimos.
No es una lista de equipos por ponerlos. Cada elemento responde a un riesgo concreto. Cuando hablemos contigo te diremos cuáles necesitas tú y cuáles te están vendiendo de más. Cada vivienda es distinta y la alarma debería serlo también.
El cerebro del sistema. Conecta los sensores, gestiona los avisos y se comunica con la central receptora. Hoy las hay sin cables y con app móvil.
Cubren las zonas de paso interiores. Los buenos discriminan mascotas hasta cierto peso para evitar falsas alarmas.
Detectan apertura. Económicos y eficaces. Conviene ponerlos en todas las entradas exteriores, no solo en la principal.
La interior intimida al intruso, la exterior alerta al vecindario y aporta efecto disuasorio visible. Algunas integran luz estroboscópica.
Cuando salta la alarma, alguien la verifica antes de avisar a la policía. Sin esto, eres tú quien tiene que decidir si salir corriendo a casa.
Cámara que se activa con la alarma y manda una secuencia corta a la central. Reduce muchísimo las falsas alarmas y los desplazamientos inútiles.
Desde el móvil ves el estado, recibes notificaciones, controlas el sistema fuera de casa. Estándar en sistemas modernos.
Llevamos años viendo cómo funciona por dentro. Sabemos qué empresas instalan bien, cuáles se pelean luego con el cliente cuando algo no va, qué cuotas son razonables y cuáles esconden permanencias trampa. Esa información no está en un buscador, pero te la podemos contar en una llamada.
Una alarma sin cuotas es solo el equipo: tú la armas, tú la oyes sonar, tú decides qué hacer cuando salta a las tres de la mañana. Cuesta menos al mes, pero si hay un robo real estás solo.
Una alarma con cuotas incluye conexión a central receptora: cuando salta, un operador verifica si es real (por imagen, por audio o llamando) y avisa a la policía si hace falta. Es lo que tiene sentido si la vivienda pasa horas vacía o si quieres dormir tranquilo.
Te ayudamos a decidir según tu caso, no según la cuota más alta.
Para un piso de 80–100 m² suelen ser entre 400 y 800 € de instalación inicial, más una cuota mensual de 25–45 € si quieres conexión a central. Para un chalet la instalación sube fácilmente a 1.000–1.800 € por la cantidad de detectores que hacen falta.
Esto es orden de magnitud — el precio real depende del equipo elegido y de quién lo instale. Cuando hablemos te damos un rango ajustado a tu caso antes de pedir presupuesto formal.
No es obligatoria, pero está pasando a ser estándar en sistemas nuevos. La razón: reduce un 80–90 % las falsas alarmas y, si tienes la alarma conectada a Mossos o Policía Local, evita las multas que se ponen cuando la fuerza pública se desplaza por una alarma falsa.
Si vas a contratar conexión a central, la diferencia de precio por añadir video-verificación es pequeña y suele compensar.
Las alarmas serias tienen doble línea de comunicación: IP por internet y GSM por la red móvil. Si te cortan una, sigue funcionando la otra. Si te cortan las dos a la vez, la central recibe un aviso de pérdida de comunicación y manda a verificar.
Una alarma que solo dependa del WiFi de tu casa no es una alarma seria. Esto es de las cosas que más vemos vender mal a clientes.
Hay compañías con permanencias de 24 o 36 meses con penalización fuerte si te das de baja. Hay otras sin permanencia o con permanencia mínima de 12 meses. La diferencia se ve en la letra pequeña del contrato, no en el comercial que te llama.
Cuando te ponemos en contacto con instalador, te avisamos de qué tipo de contrato te van a ofrecer antes de que firmes nada.
No. Te asesoramos sobre qué necesitas y qué evitar, y te ponemos en contacto con empresas instaladoras serias de tu zona. Eso es todo. No cobramos por hablar contigo.
Cuéntanos qué quieres proteger, dónde está, y cómo prefieres que te contactemos. En menos de dos horas en horario laboral te llama una persona del equipo. Te explicamos opciones, te avisamos de lo que conviene y lo que no, y solo si tú quieres seguir adelante te ponemos en contacto con la empresa instaladora. Cero coste, cero compromiso.